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Más allá del mapa


Capítulo uno 

Desde hace aproximadamente nueve años, mi vida cambió radicalmente, fue un giro de 180 ​​grados. Pocos saben la travesía que atravesé para volver a sentirme en casa. No estoy segura por dónde empezar a contar mi odisea; quizás comenzar por el final pueda ofrecer un rayo de esperanza a quienes enfrentan dificultades diarias. Tal vez compartir que ahora estoy bien permita que otros se sientan identificados con algunas de las experiencias que narraré y que también han vivido.

Cuando tenía dieciocho años, conocí a mi primer amor, una persona que dejó una huella imborrable en mi vida. Me enseñó a ver el mundo con otros ojos y me abrió el corazón a posibilidades que antes consideraban inalcanzables. Lo llamo mi primer amor no porque lo idealice, sino porque su influencia fue una chispa de inspiración que creó en mi, sueños que creía imposibles. No se confundan, esto no es una historia de amor, sino una reflexión sobre un consejo lleno de sensibilidad y verdad.

No contaré todos los detalles de lo que vivimos, pero sí de la tarde que encendió mi esperanza. Estábamos sentados en un parque conversando cuando le conté mi sueño de irme a Europa para estudiar, para vivir. Mi sueño estaba al otro lado del mapa respecto a donde él vivía, y en ese momento, una Ashly muy enamorada, le dijo que no podía irse porque él no estaba allí, y yo quería estar a su lado, sin importar cuánto tiempo tomara. Él me respondió: “No importo yo, importa tu felicidad, tus sueños y tus metas. Ahí es donde debes estar. No soy quien para cortarte las alas.” En ese momento, su respuesta me dolió, y pensé que no le importaba lo suficiente. Hoy más que nunca le agradezco ese consejo; nunca se lo dije, pero me hubiera gustado hacerlo. Fue ahí, en ese momento donde nació el primer día del viaje más significativo de mi vida.

Después de esa conversación y del consejo que inicialmente me dolió pero que ahora valoro extremadamente, mi vida comenzó a cambiar de formas que nunca imaginé. Aunque él se fue y yo me quedé, su influencia seguía presente. Cada llamada, mensaje y palabra de aliento me recordaban que mis sueños eran válidos y que debía luchar por ellos.

Una noche, envié un cuento que había escrito titulado "Siete puertas", inspirado en mis padres y en mi hermano mayor. Estaba llena de dudas e inseguridades, y la simple idea de ser rechazada me paralizaba. Sin embargo, sus palabras actuaron como un impulso que me ayudó a superar esos temores. Ganar el concurso no solo fue un logro personal, sino también una validación de que, a pesar de mis inseguridades, tenía algo valioso que ofrecer al mundo. En ese momento, sentí que había descubierto un talento especial en mí y que, si más personas lo conocieran, podrían conquistar el mundo.

Con el tiempo, mis sueños parecían cada vez más alcanzables. Finalmente, decidí dar el salto que había estado posponiendo. Empecé a planear mi viaje a Europa, a buscar oportunidades para estudiar, para construir mi futuro, un futuro que más adelante me haría trizas y me obligaría a reconstruirme . En fin cada paso que daba estaba lleno de incertidumbre, pero también de esperanza y emoción.

Me tomó un año planificar todos los detalles del viaje, pero solo una semana comprar el pasaje, despedirme de todos y partir. Fue un momento realmente duro. Nunca antes había estado sola; me había sentido sola muchas veces, pero lo había estado realmente. Cuando finalmente pisé suelo europeo, él ya no formaba parte de mi presente, pero su consejo seguía acompañándome. Con el tiempo, comprendí que lo importante no era a quién dejaba atrás, sino quien sería yo más adelante. Este no es un relato de amor, sino el comienzo de una travesía. A pesar de los tropiezos, el viaje me empujaría a enfrentar no solo el mundo, sino también a mí misma. Y aunque nuestros caminos se cruzarían de nuevo más adelante, para entonces ya habría descubierto una versión de mí que jamás habría imaginado. Lo que encontraría en este viaje no sería solo la realización de mis sueños, sino el verdadero crecimiento personal que nunca pensé que fuese necesario pero que siempre necesite.

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