Cuando caí en la realidad de que se había terminado estaba echada en la cama con mi prima y de la nada la abrace y lloré, no pasaron más de cinco minutos cuando ella me enseñó una imagen que decía " gracias a Dios que me empujaste a irme porque yo misma no sabía cómo salirme", ella me específico que era en su caso pero yo lo tomé como una señal divina, de pronto, de un momento a otro me encontré borrando, ocultando, sacando todo rastro de él de mi vida y mientras lo hacía podía repasar todos los momentos que viví con él, malos, buenos, desgarradores, fríos, intensos, no puedo decir que lo odio, pero ahora tampoco puedo decir que lo amo, no siento nada.
Dicen que se dice mucho de una persona cuando se va de tu vida a diferencia de cuando entra, supongo que entonces como siempre lo pienso nunca lo conocí del todo, no estoy dolida, ni molesta, algo que debo rescatar de todo lo que aprendí de él, es a ser un poco más egoísta, creó que debo pensar más en mí, las piezas no encajaban pero encontrar la pieza que faltaba y armar un rompecabezas gracias a Dios esta vez no fue complicado y no me tomo más tiempo de lo habitual.
Supongo que esto es todo queridos lectores, no sé si volveré a escribir de él, pero si de algo estoy segura es de que regresaré escribiendo de mi proceso porque es ley de la vida, en mi serie favorita dice que si sales con un chico más de un año, tienes tres meses para reponerte, bueno agradeceré la paciencia, aún me quedan 87 días.
Las cosas suceden por algo y si no suceden también es por algo, Dios destruye tus planes antes que tus planes te destruyan a ti, creó en el universo y las señales y estoy muy segura que todo en esta vida tiene un propósito y un porqué. Seguiré divagando de la vida, del amor y el desamor tratando de encontrar el mío.
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