Luego de todo lo que pasó, me permití llorar un día entero cuando quisiera sin importar lo que estuviera haciendo, lo llamé "día de luto", ese día mis ojos ya no podían más, ni mi corazón y mis pensamientos me devoraban y me estrujaba fuertemente el pecho, fue tanto que llegó un instante en el que pensé que desfallecería de pena pero no, estoy aquí relatando otra extraña anécdota de mi vida.
¿Podría llamar anécdota a esto que pasó? O tal vez un desafortunado infortunio del destino, casi puedo escuchar a mi madre hace una semana diciendo "te vas a arrepentir de tu decisión", claro, siempre me arrepentiré, aún teniendo la decisión tan clara me arrepentiré eternamente, pero ahora soy consciente que tengo que enfrentar las consecuencias y ser fuerte.
Que difícil me suena escucharme dándome aliento y lamiendo yo misma mis heridas, puede que este relato demoré mucho tiempo en escribir o puede que lo termine ahora debido a la ola de tristeza y los sentimientos encontrados que siento, puede que después de esto vaya a ver el atardecer para permitirme llorar unos minutos más o puede que vaya a casa y siga fingiendo que estoy bien haciendo bromas como si fuera un día soleado cuando yo siento que es gris. La vida es tan impredecible que me pregunto en todo momento que pasará luego de...
Me gustaría apagar por un momento mi cerebro, pausarlo derrepente y solo existir, pero de poder hacerlo nunca más escribiría, y al igual que las situaciones que me pasan, hay cosas que no puedo evitar y aún si pudiera siento que es reprimirse y nunca he sido una mujer que se reprime, siempre he buscado la libertad.
Aún no estoy segura de la enseñanza de esta situación, pero al menos todo esto me hizo abrir los ojos en algo, por primera vez en mi vida quiero estabilidad, nunca la he tenido y quiero saber como se siente, lo ansío y lo deseo tanto que es ahora en lo único que pienso como meta para poder calmarme.
A los que leen esto quiero darles un consejo, la vida es impredecible y no hay nada que puedas hacer mejor que respetar tus decisiones y ser responsable de tus actos con valentía, porque no hay nada mejor en este mundo que hacer frente a los problemas con la cabeza en alto.
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