Empezaré este texto con una frase que me dijo mi psicólogo que me sirvió y que tal vez quien lo lea pueda recordarlo y lo ayude.
Esa persona que te lastimó ya no está en tu vida y no puede hacerte más daño, ¿sabes quien se está haciendo daño ahora? Tú, déjalos ir.
Hace unas horas mientras hablaba con "él" me puse a imaginar lo bonito que sería si hubiésemos funcionado y recordé la frase que le dije cuando me despedí "tú dijiste que te hubiera gustado conocerme antes, pero yo te digo que me hubiera gustado conocerte después".
Ya en mis cincos sentidos, sin ningún tipo de distracción me pongo a pensar que ojalá nunca lo hubiera conocido, ni a él ni a ningún otro chico, que ojalá solo me hubiera quedado con el recuerdo de ese bonito primer amor que extraño aún en mis tiempos de ocio.
¿Ustedes alguna vez han perdido a alguien tan especial que no tienen valor para mover sus cosas porque te duele y con el tiempo te da miedo hacerlo porque no quieres ponerte mal de nuevo? Ese sentimiento lo tengo yo casi a diario, tengo un celular antiguo guardado en mi mesa de noche, repleto de fotos y videos de mi antigua vida de muchas personas que ya no son parte de mi vida, pero que me desordenaron emocionalmente de una manera en la cuál aún mucho después sigo tratando de reubicar mis pensamientos, mis sentimientos y esa persona tan especial que perdí fue a mí misma porque no me reconozco y no saben cuanto duele.
Todo esto se me vino a la mente por una canción que me abrió un poco la herida y pienso: "casi caigo en las garras de cupido otra vez", pero ¿saben quien me salvo esta vez de una muerte segura? Felizmente yo.
Comentarios
Publicar un comentario